La UIA y el Gobierno profundizan su tensión por la caída de la actividad industrial
Un cruce entre un vicepresidente de la UIA y Luis Caputo expuso la interna del sector fabril, mientras el titular de la entidad pidió mirar más allá de la inflación.
La relación entre el Gobierno y la Unión Industrial Argentina (UIA) atraviesa un nuevo momento de tensión. El detonante fue el acto por el Día de la Industria, realizado en el laboratorio Elea, en Malvinas Argentinas, al que la Casa Rosada le bajó el perfil: el jefe de Gabinete, Diego Santilli, se bajó a último momento y el ministro de Economía, Luis Caputo, tampoco asistió. En su lugar estuvo Pablo Lavigne, secretario Coordinador de Industria.
El evento terminó con un cruce público. Guillermo Moretti, vicepresidente de la UIA, calificó a Caputo por radio como un «trader que no sabe lo que es un torno» y agregó: «Esta gente no conoce el país y segundo no conoce lo que es una industria. Estamos manejados por un endeudador», según reprodujo Infobae. El titular de la entidad fabril, Martín Rappallini, salió minutos después a diferenciarse: «Sus declaraciones representan una posición personal o provincial, no la posición institucional de la UIA», indicó en un comunicado. Caputo respondió que su función es «defender los intereses de los argentinos, no de determinados empresarios».
Más allá del cruce puntual, Rappallini planteó en su discurso un diagnóstico crítico sobre el estado de la economía real. «La estabilización es fundamental para la Argentina. Pero la economía no puede medirse solamente por la evolución de la inflación. Tenemos que mirar la actividad», sostuvo, y señaló la existencia de «sectores muy golpeados» con niveles de utilización de capacidad instalada por debajo de su potencial.
Según el informe presentado por la entidad, la producción industrial se ubica un 10% por debajo de los niveles de 2022, con sectores que registraron caídas de entre el 25% y el 30%. El dirigente también remarcó el costo en materia de empleo: desde agosto de 2023, la industria perdió 90.000 puestos de trabajo asalariados registrados. Rappallini pidió construir un «puente» entre la economía actual y una economía más competitiva, con reclamos en siete ejes que incluyen crédito, costo argentino, competencia desleal, energía, morosidad, infraestructura y modernización laboral.
El fondo del conflicto, según pudo reconstruir Infobae, tiene un componente político: mientras Rappallini busca sostener una posición institucional dentro de una UIA históricamente dividida, un sector identificado como «peronismo industrialista» -cercano al gobernador bonaerense Axel Kicillof y con referentes como Moretti y Adimra- presiona por un discurso más confrontativo con la Casa Rosada.
En paralelo, la discusión legislativa avanza sobre la ampliación del régimen de grandes inversiones (Super RIGI), que ya tiene media sanción en Diputados. Desde la UIA reclaman que el esquema exija un piso de inversión en proveedores locales que compitan con el mundo, para evitar que el beneficio se diluya en rubros que no enfrentan competencia internacional.
La recaudación tributaria de agosto, según informes privados citados por Infobae, quedó cerca de los niveles del mismo mes del año pasado en términos reales, lo que templa el optimismo oficial sobre una recuperación sostenida de la actividad.
Fuente: Infobae.



