El dólar planchado por Milei empieza a frenar la actividad económica
Analistas advierten que el atraso cambiario resta competitividad a la industria y el agro, mientras el Indec prevé una caída del PBI en el segundo trimestre
El esquema cambiario que sostiene el Gobierno de Javier Milei empieza a mostrar su costado más problemático. El peso se debilitó apenas un 3,7% frente al dólar en lo que va del año, mientras los precios acumulan una suba del 21,3% entre enero y agosto. Esa brecha, que implica una fuerte apreciación real de la moneda, se sostiene cada vez más gracias a la intervención oficial en los mercados de bonos y futuros, en un contexto en el que los controles cambiarios para las empresas siguen vigentes.
El Indec difundirá esta tarde el dato del PBI del segundo trimestre, y el mercado espera una contracción del 0,9% respecto de los tres meses anteriores. Para buena parte de los analistas, la fortaleza del peso es uno de los principales factores que están frenando el crecimiento del país.
Iván Stambulsky, analista del banco Barclays, sostuvo en un informe a inversores que la actividad no primaria de la economía argentina muestra un desempeño débil que «plantea riesgos para la continuidad de la política económica», y atribuyó el fenómeno a que «el tipo de cambio real efectivo es demasiado fuerte para la actual combinación de políticas».
Durante el primer semestre, el ingreso de dólares de la cosecha de soja y una fuerte emisión de deuda corporativa en el exterior le dieron aire al Banco Central para recomponer reservas sin tensionar el tipo de cambio. Pero en el segundo semestre ese flujo se desaceleró, y la autoridad monetaria pasó a sostener el esquema mediante la venta de títulos y contratos de futuros vinculados al dólar. Según estimaciones de la corredora Facimex, las tenencias privadas de estos instrumentos treparon de 5.200 a 12.000 millones de dólares entre marzo y agosto.
Stambulsky remarcó que existe «un fuerte grado de intervención del BCRA», que ante el desarme de operaciones de carry trade intensificó la venta de coberturas, redujo las compras en el mercado spot y permitió una suba de tasas. Esa estrategia mantuvo el dólar cerca de los 1.500 pesos, muy por debajo de lo que preveían los propios analistas: hace un año esperaban un valor de 1.811 pesos para diciembre de 2026, previsión que el mes pasado ya habían recortado a 1.629.
El resultado es una moneda fuerte que, en una economía con alta carga tributaria y costos elevados, resta competitividad a la producción nacional y abarata las importaciones. Los economistas ya recortaron su proyección de crecimiento para 2026 del 3,5% al 2,1%.
El plan logró bajar la inflación mensual del 25,5% con el que arrancó la gestión al 1,7% de agosto, aunque el proceso se estancó cerca del 2% desde el estallido del conflicto entre Israel e Irán. A la vez, las tasas de interés altas golpean el crédito: la morosidad de los hogares marca récords mes a mes desde las elecciones legislativas de octubre pasado.
El impacto se siente con más fuerza en los sectores que más empleo generan: la construcción cayó 4,5% interanual en agosto y la industria manufacturera, 4,9%, mientras rubros como energía, minería y agricultura crecen. Osvaldo Giordano, del Ieral de la Fundación Mediterránea, planteó que al Gobierno podría convenirle no apurar tanto la baja de la inflación y priorizar un alivio en «estos sectores urbanos, como industria, comercio, construcción, que son de los que vive la mayoría de los argentinos» y que son los más golpeados en materia de actividad y empleo.
Con el dilema planteado de cara a la reelección de Milei el año próximo, la nota fue elaborada en base a una publicación de Infobae, con información de Bloomberg.



