La mejora de las cuentas externas empuja la baja del riesgo país
La Argentina logró superávit de cuenta corriente por primera vez en siete años, impulsado por la energía y el agro, mientras la demanda interna sigue débil.
La Argentina cerró los primeros siete meses de 2026 con un superávit de cuenta corriente de USD 3.531 millones, frente a un déficit de USD 1.795 millones en igual período de 2025. Es el primer resultado positivo en ese indicador en siete años y llega en un contexto de dólar estabilizado, fuerte impulso a las exportaciones y una demanda interna que sigue golpeada.
Según un informe de la casa de bolsa Allaria, «la mejora de la cuenta corriente acumulada (USD 5.327 millones) se explica por la mejora en la balanza del intercambio comercial (USD 8.947 millones), parcialmente compensada por mayores intereses pagados (USD 2.025 millones) y el pago de utilidades no habilitado el año previo (USD 3.222 millones)».
El analista Salvador Di Stefano detalló que la balanza cambiaria del Banco Central en los últimos doce meses hasta julio mostró un resultado positivo de USD 2.549 millones, sostenido por una balanza de bienes superavitaria de USD 28.200 millones, aunque compensada en parte por el pago de intereses de deuda por USD 12.800 millones y una balanza de servicios deficitaria de USD 9.400 millones.
Buena parte de la mejora responde al sector energético: el superávit comercial de esa rama sumó USD 6.853 millones entre enero y julio, con exportaciones récord de USD 9.151 millones (+50% interanual), traccionadas por Vaca Muerta y por un salto de 53% en el precio internacional del petróleo, que se acerca a los USD 100 por barril. Se trata de un factor coyuntural, ligado a la volatilidad en Oriente Medio, que no depende de una decisión de política económica local.
El otro dato que conviven con el superávit externo es que el dólar oficial le sigue perdiendo a la inflación: subió 4% en el año frente a un 21% acumulado de suba de precios. Además, los depósitos en dólares del sector privado superan los USD 40.000 millones, casi el triple que en diciembre de 2023, en un proceso que la consultora Quantum Finanzas describió como una dolarización gradual de activos y pasivos bancarios.
En ese marco, el riesgo país volvió a perforar el piso de 500 puntos básicos y se ubica cerca de 403, un mínimo desde abril de 2018. Allaria plantea dos escenarios hacia diciembre: uno de continuidad, con compras del Banco Central por USD 19.000 millones en el año y una eventual colocación de deuda por USD 5.000 millones, que llevaría el riesgo país a 400 puntos; y otro más adverso, en el que el Gobierno deja de comprar dólares, la inflación deja de bajar y el riesgo país podría escalar hasta 700 puntos.
El analista Martín Mazza sostuvo que «Argentina hoy no está operando solamente como un emergente más» y que el mercado empieza a discutir cuánto de esa mejora de riesgo puede trasladarse al costo de capital, aunque advirtió que el verdadero test será si los activos argentinos pueden sostener esa mejora frente a una tasa de interés estadounidense estructuralmente más alta.
Con información de Infobae.



