La economía crecerá menos del 2% pese a la estabilidad cambiaria
El Gobierno prioriza el dólar estable y la baja de la inflación, pero la industria y la construcción se derrumban y el consumo no reacciona.
El Gobierno nacional apuesta todas sus fichas a sostener el tipo de cambio estable y seguir bajando la inflación, aunque ese esquema tiene un costo cada vez más visible: la actividad económica crecerá este año muy por debajo de lo previsto. Tras conocerse los datos de industria y construcción de julio, que mostraron una caída del 5%, las consultoras recalcularon sus proyecciones y ya hablan de un crecimiento del Producto Bruto Interno por debajo del 2% para 2026, lejos del 3,5% que había estimado el FMI hace apenas dos meses.
El propio Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central había ajustado a la baja su proyección, al 2,1%, pero eso fue antes de conocerse el derrumbe de julio. Mientras sectores como energía, agro y minería muestran un desempeño destacado, el resto de la economía —la que concentra la mayor parte del empleo— sigue sin encontrar un piso.
El equipo económico reafirmó esta semana que no habrá un nuevo plan de estímulo con más pesos en la calle: el Tesoro renovó el 103% de los vencimientos de deuda para evitar inyectar liquidez adicional, mientras el Banco Central mantiene altos niveles de encajes bancarios que restringen el crédito. La apuesta oficial es clara: privilegiar la estabilidad financiera aunque eso implique una recuperación más lenta.
El economista Federico Poli, exjefe del área económica de la UIA y hoy al frente de la consultora Sistémica, cuestionó ese rumbo: «Estamos con un dólar que está atrasado, porque el Gobierno mantiene una política monetaria demasiado restrictiva. Con un tipo de cambio más alto muchos de los sectores que están mal tendrían una mejora significativa. Pero para eso hay que reconocer que se mantiene una política cambiaria artificial», sostuvo.
El dato de inflación de agosto, que fue del 1,7%, le da oxígeno a la estrategia oficial. Sin embargo, el consumo no repunta: en julio, en paralelo a la caída de la industria y la construcción, el público compró casi 3.000 millones de dólares para atesoramiento, un salto de casi 50% respecto de los meses previos. Cada dólar comprado para ahorro es, en los hechos, gasto que no se vuelca al mercado interno.
El economista Fernando Marull marcó un matiz: «Los salarios ya acumulan cinco meses de recuperación real, en un contexto de descenso de la inflación. Pero se nota mucha cautela y ese rebote no está yendo al consumo», señaló. El crédito, golpeado por un pico de morosidad, tampoco repunta, y los bancos prefieren el negocio de prestarle al Estado antes que salir a financiar consumo o inversión.
Según la última encuesta de la Universidad de San Andrés, la imagen de Javier Milei se mantiene estable en el 35% de aprobación, con una desaprobación del 61%. De cara a 2027 el Gobierno confía en la mayor entrada de dólares por el agro, la energía y colocaciones de deuda como las de YPF, aunque la incógnita de fondo persiste: si la estabilidad financiera alcanza para compensar una actividad que no logra despegar. Con información de Infobae.



