El consumo masivo sigue sin repuntar pese al discurso oficial
Mientras el Gobierno destaca el crecimiento del consumo privado, el gasto en las góndolas se mantiene en cero y surge el llamado 'consumidor derrotado'.
El consumo masivo argentino no logra despegar y se transformó en un nuevo frente de disputa política. Según datos de la consultora NielsenIQ, el mercado de productos de alta rotación —alimentos, bebidas, limpieza y cosmética— se mantiene estable en torno al 0% interanual en lo que va del año, luego de una caída de 16% en 2024 y una leve recuperación de 2% en 2025. El nivel actual está 21% por debajo de 2017, año que la consultora toma como referencia de mayor normalidad económica.
El Gobierno de Javier Milei, en cambio, celebra el crecimiento del llamado «consumo privado», el indicador macro que mide el Indec dentro de las cuentas nacionales y que incluye gastos como luz, gas, alquiler y prepagas. Ese dato mostró una suba interanual de 2,7% en el primer trimestre del año. La diferencia entre ambos indicadores explica por qué las cifras oficiales y la experiencia cotidiana de los hogares parecen contradecirse.
El economista Antonio Aracre, cercano al oficialismo, reconoció que «esa batalla cultural todavía no se ganó» y sostuvo que los datos de las cuentas nacionales «son contundentes e inequívocos respecto al crecimiento». Según explicó, el gasto en tarifas de luz y gas suele percibirse como un impuesto y no como consumo, porque durante años estuvo subsidiado.
El CEO de NielsenIQ para el Cono Sur, Arthur de Oliveira, dijo a Infobae que «la menor inflación convive con un ingreso disponible estancado» y que «hay mayor morosidad y los gastos fijos tienen más peso dentro del presupuesto de los hogares». Según el ejecutivo, la única familia de productos con crecimiento este año es la de alimentos, con una suba de 1%, impulsada por las golosinas, que trepan 5%. En cambio, cosmética cae 1,7% y limpieza retrocede casi 4%, categorías que las familias postergan para sostener el gasto esencial.
El informe también identifica la aparición de lo que la consultora llama el «consumidor derrotado»: aquel que directamente dejó de comparar precios en la góndola porque puede comprar poco y nada. Más del 80% de las categorías relevadas ajustó precios por debajo de la inflación, y el 34% de la facturación en supermercados ya se realiza a través de promociones.
El deterioro del consumo se combina con una caída del empleo formal. Según el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), el empleo asalariado registrado bajó 0,1% en junio y acumula una pérdida de 354.128 puestos formales desde noviembre de 2023. Una de las grandes empresas alimenticias consultadas por Infobae fue tajante: «No se vende nada (…) el tema son los salarios y lo que le queda a la gente para comprar después de pagar todo, que es cada vez menos».
El sector también denuncia una creciente informalidad: empresas que operan en «negro» y venden a precios imposibles de sostener de manera legal, según fuentes del rubro citadas por el medio, que hablan de «cero fiscalización» en productos básicos como fideos, aceite, arroz y harina.
De cara a 2027, De Oliveira anticipó una recuperación «modesta» del consumo, atada a la evolución del PBI, pero advirtió que sin una mejora real de los ingresos de las familias será difícil que el mercado repunte como esperan las empresas.
Fuente: Infobae.



