Un economista afín al mercado sugiere vender la empresa para sobrevivir al ajuste
Una columna publicada en Ámbito plantea que muchas pymes deberían considerar venderse antes de que la apertura comercial licue su valor
Una columna de opinión publicada en el diario Ámbito, firmada por el economista Pablo Tigani, plantea que la apertura comercial impulsada por el Gobierno de Javier Milei obliga a miles de pequeñas y medianas empresas argentinas a replantearse su futuro: quedarse, fusionarse o directamente vender el negocio.
El texto describe lo que llama «Fase II» del programa económico oficial. Según esa lectura, la primera etapa fue el ajuste fiscal y la reducción del Estado, que según el autor «digirieron los mercados con aplausos». La segunda etapa, sostiene, golpea directamente a la microeconomía: pymes que hasta hace poco se sostenían con protección arancelaria, dólar alto o contratos con un Estado que redujo sus compras.
La columna sostiene que vender una empresa en ese contexto «no es una rendición», sino una decisión estratégica, y cuestiona la cultura empresaria local que asocia la venta del negocio familiar con el fracaso. Para Tigani, el error más común de los dueños de pymes es confundir el precio que imaginan para su empresa con su valor real, que solo puede establecerse mediante un análisis técnico de flujos de caja, posicionamiento competitivo y estructura organizacional.
El autor cita al especialista en fusiones y adquisiciones Jacob Orosz para afirmar que el valor de una empresa cae en la misma proporción que su facturación, y que muchos dueños se aferran demasiado tiempo hasta quedarse sin nada valioso para vender. Según la columna, el tiempo promedio para vender una empresa mediana ronda entre siete y diez meses, un plazo que estaría en aumento porque los compradores son cada vez más selectivos.
El texto también advierte sobre lo que llama «matadores de trato»: problemas como estados contables poco confiables, propiedad intelectual sin documentar o una dependencia excesiva de la figura del dueño, que pueden hundir una negociación antes de que empiece. Y remarca que el comprador de una pyme argentina no siempre será, como suele imaginarse, un fondo extranjero, sino que puede tratarse de un fondo de private equity local o de un individuo que busca reemplazar un salario por un negocio propio.
La columna cierra con una definición que resume su diagnóstico: frente a una economía abierta al mundo que «no va a avisar cuándo se cerró la ventana» para vender bien, cada empresario debería preguntarse con frialdad cuánto vale más su negocio en sus propias manos o el capital que podría liberar si lo vende.
Se trata de una columna de opinión y análisis, no de una nota informativa con datos oficiales sobre el estado de las pymes argentinas. La nota fue publicada originalmente por Ámbito.



