Subsidios a la luz, el gas y el transporte: bajaron pero repuntan en 2026
Cayeron cerca de 59% desde 2023, pero el gasto en energía volvió a subir este año y la meta de la tarifa plena se aleja
El Gobierno de Javier Milei prometió terminar con los subsidios a la energía y el transporte, y los números muestran un recorte real de magnitud. Pero la tendencia no es lineal: en 2026 el gasto volvió a crecer y la meta de la llamada tarifa plena se posterga.
Según el Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-Conicet), tomando los últimos doce meses, los subsidios «son 59% menores a los observados en diciembre de 2023 y 73% inferiores respecto del pico» de junio de 2022. En moneda constante, el gasto pasó de $26,1 billones en 2023 a $10,6 billones en agosto de este año.
Un cálculo del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), que dirige Nadin Argañaraz, con otra metodología llega a una magnitud similar: entre enero-agosto de 2023 y el mismo período de 2026, los subsidios a la energía cayeron 61,2% en términos reales, los de transporte 40,1% y el total 56,7 por ciento.
Sin embargo, en lo que va de 2026 el gasto total en subsidios aumentó 39% nominal y 6% real frente a igual período de 2025, según el IIEP. El salto lo explican los subsidios energéticos, que treparon 21% real impulsados por las transferencias a Cammesa, mientras el transporte cayó 24% real en el mismo lapso.
Argañaraz vinculó ese comportamiento con la mecánica del gasto público: explicó que buena parte de los subsidios se actualiza en función de la inflación de los meses previos, y que en un contexto de caída de la recaudación, «el grupo de gastos no automáticos tiene que caer». Sobre 2027, anticipó: «Los subsidios a la energía deberían tener una baja real. No veo factible sostener este gasto el año que viene».
El economista Alejandro Einstoss, coautor del informe del IIEP, detalló que en agosto los usuarios del AMBA cubrieron en promedio el 63% del costo de la electricidad y el 57% del gas, mientras que en transporte la cobertura fue de apenas 35 por ciento. Pero esos promedios esconden una brecha enorme: «los hogares sin subsidio cubrieron aproximadamente el 100% del costo, mientras que los subsidiados pagaron alrededor del 33%» en electricidad, y 25% en gas para los alcanzados por el régimen vigente.
Ese esquema, los Subsidios Energéticos Focalizados (SEF) creados por el Decreto 943/2025, unificó a los beneficiarios en una sola categoría de hogares vulnerables desde enero de 2026, con bonificaciones que la Secretaría de Energía actualiza mes a mes.
El transporte muestra la mayor distancia: el boleto mínimo de colectivo en el AMBA es de $743, mientras que el costo técnico sin subsidios ronda entre $2.082 y $2.428,71 según distintas mediciones del IIEP y de la Asociación Argentina de Empresas de Transporte por Automotor (Aaeta).
Einstoss advirtió que no corresponde calcular mecánicamente cuánto deberían subir las tarifas, porque conviven usuarios que ya pagan el costo pleno con otros fuertemente subsidiados. Planteó que la baja de subsidios también puede lograrse reduciendo el costo de abastecimiento energético y mejorando la focalización de la ayuda. Argañaraz resumió la tensión de fondo: «Bajar gasto en subsidio es mayor tarifa para alguien y eso tiene impacto en costos y precios para el usuario. Si termina en el consumidor, afecta al poder adquisitivo».
La canasta de servicios públicos sin ningún subsidio llegó a $289.622 en agosto, equivalente al 14,5% de un salario promedio registrado del AMBA, y acumula un aumento de 944% desde diciembre de 2023, muy por encima del 249% del IPC general en el mismo período. Con información de Infobae.



