Lo que deja Brasil para la Argentina: Milei se fortalece, pero crece la advertencia sobre los oficialismos
La victoria de Flávio Bolsonaro sobre Lula reforzó la apuesta de Milei en la región, pero también mostró que los gobiernos en ejercicio pierden terreno. El peronismo mira el caso con atención.
La victoria de Flávio Bolsonaro sobre Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil reavivó el debate político en la Argentina. El resultado fortaleció la apuesta internacional de Javier Milei, que había viajado el 25 de julio a Brasil para respaldar públicamente al candidato del Partido Liberal cuando las encuestas de AtlasIntel ubicaban a Lula diez puntos arriba. El Presidente celebró el triunfo en redes sociales: «LA LIBERTAD AVANZA EN BRASIL», escribió, y felicitó a su «querido amigo» Flávio.
El director de Synopsis, Lucas Romero, señaló que el resultado tuvo «un valor simbólico muy importante para Milei», entre otras razones porque «Milei se jugó yendo personalmente a apoyar a Bolsonaro». La jugada se suma a una serie de apuestas internacionales del Presidente, que ya había respaldado a candidatos de derecha en Ecuador, Chile, Honduras, Costa Rica, Perú y Colombia, todos ellos ganadores.
Según el relevamiento del director de Aresco, Federico Aurelio, las fuerzas de derecha o centroderecha ganaron 14 de las últimas 20 elecciones en América Latina. Para el director de Opina Argentina, Facundo Nejamkis, se trata de «una ola de derecha en la región» que, sostuvo, «vino para quedarse».
Sin embargo, esa misma tendencia regional encendió una señal de alerta para la Casa Rosada: la dificultad de los oficialismos para sostenerse en el poder. Aurelio precisó que 20 de los últimos 24 gobiernos en ejercicio perdieron sus elecciones en la región, mientras que Romero amplió la serie a 28 derrotas oficialistas sobre 33 elecciones presidenciales desde 2018. Nejamkis lo resumió así: «La gente tiene un estado de insatisfacción con la política que lleva a los oficialismos a una situación de mucha fragilidad». En 2027, remarcaron los consultores, Milei ya no competirá como outsider que canaliza el rechazo al sistema, sino defendiendo una gestión marcada por el ajuste.
El resultado brasileño también dejó una lectura específica para el peronismo. Jair Bolsonaro, condenado e impedido de ser candidato, transfirió su base electoral a su hijo Flávio, que no solo la retuvo sino que sumó más de cinco millones de votos respecto de 2022. Fuentes del peronismo consultadas observaron en ese mecanismo un antecedente para Cristina Kirchner, también condenada y fuera de competencia electoral: la posibilidad de impulsar a un dirigente identificado sin matices con su liderazgo para disputarle la elección a Milei en 2027.
Aurelio advirtió además que, pese a que cerca del 60% desaprueba la gestión de Milei, el peronismo mide hoy apenas 30% de intención de voto, una brecha que el Gobierno deberá vigilar: «Tendrá que estar atento a que el peronismo no crezca o genere alianzas que le permitan capitalizar ese porcentaje de desaprobación», señaló. Los especialistas coincidieron también en que las encuestas volvieron a fallar en Brasil —la mayoría daba ganador a Lula— y en que la elección terminó polarizada entre dos candidatos que reunieron más del 92% de los votos, un patrón que podría repetirse en la Argentina de 2027.
Fuente: Infobae.



