El Senado modificó la reforma del BCRA y el proyecto vuelve a Diputados
La Cámara alta introdujo cambios en la designación y remoción de autoridades del Banco Central, lo que obliga a un nuevo tratamiento en la Cámara baja.
El Senado aprobó con modificaciones la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central impulsada por el oficialismo, por lo que el proyecto deberá volver a Diputados para su tratamiento definitivo. El cambio central afecta el mecanismo de designación y remoción de las autoridades de la entidad monetaria.
Según informó el senador de La Libertad Avanza Agustín Monteverde, los bloques acordaron que el presidente y los directores del Banco Central tengan mandatos de seis años y requieran el acuerdo del Senado por mayoría absoluta. El texto original preveía causales concretas de destitución, como una falta grave y evidente en el ejercicio de las funciones, respaldada por hechos verificables, con un procedimiento que exigía decreto del Poder Ejecutivo y aval de dos tercios de ambas cámaras. Con la reforma, además, se elimina la comisión bicameral creada en 2010 durante el conflicto entre el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y el entonces titular del BCRA, Martín Redrado, y se quita al Ejecutivo la posibilidad de apartar de forma unilateral a las autoridades.
La iniciativa también borra la presencia de un delegado del Ministerio de Economía en las reuniones del Directorio y elimina la obligación de que el organismo se expida previamente sobre el impacto de las operaciones de endeudamiento externo en la balanza de pagos, un paso que el Gobierno considera un mero trámite administrativo.
Uno de los puntos más sensibles del proyecto es el cambio en la misión institucional del Banco Central. El nuevo artículo 1 establece que su función única, primaria y fundamental será preservar el valor de la moneda, dejando atrás la definición de 2012, que le asignaba también la tarea de impulsar el empleo y el desarrollo económico con equidad social, en línea con las políticas del Gobierno nacional. Como consecuencia directa, el directorio perdería la atribución de orientar crédito hacia las pymes y las economías regionales, una función que el proyecto reserva ahora a una eventual banca de fomento y no al banco central.
La reforma incluye también un esquema para ordenar el balance de la entidad: mientras el Estado mantenga pendientes las letras intransferibles y los adelantos transitorios, una parte de las ganancias anuales deberá destinarse a cancelarlos. Además, restringe el giro de utilidades al Tesoro: solo podrán transferirse ganancias líquidas y realizadas, quedando afuera las que surjan de variaciones cambiarias o del precio del oro, que según los fundamentos del proyecto fueron utilizadas por gobiernos de distintos signos —incluida la actual gestión de Javier Milei— para enviar recursos al Tesoro bajo la forma de utilidades contables.
Otros artículos declaran inembargables los activos de las reservas internacionales, habilitan su uso como garantía en operaciones propias de un banco central y concentran en el BCRA la regulación de los sistemas de pago.
Como el proyecto ya tenía media sanción de Diputados, la Cámara baja deberá decidir ahora si acepta los cambios introducidos por el Senado o insiste con la redacción original, paso necesario para que la reforma quede sancionada. Con información de Infobae.



