El Gobierno busca comprar tiempo con pesos ante el encarecimiento de la deuda en dólares
Con el riesgo país en alza y tasas internacionales más altas, el Tesoro evalúa financiarse en pesos para comprarle dólares al BCRA y sostener el Programa Financiero 2027.
El Gobierno analiza una reconfiguración de su estrategia de financiamiento ante el encarecimiento de las colocaciones de deuda en dólares. La combinación de tasas internacionales más altas y un riesgo país argentino que no cede dejó sin atractivo la emisión del Bonar 2029 (AO29), una de las piezas previstas en el Programa Financiero de este año.
El analista financiero José Bano explicó que «el programa financiero de este año incluye que se emitan AO29», pero advirtió que con los niveles actuales de tasa «no se están emitiendo» y que el rendimiento debería bajar de forma considerable antes de fin de año para habilitar nuevas colocaciones.
Ante ese cuello de botella, aparece una vía alternativa: las compras de divisas que realiza el Banco Central en el mercado oficial. Según un comentario de Inviu, la entidad compró USD 291 millones en una sola rueda, su mayor adquisición diaria desde el 24 de julio, y acumuló USD 631 millones durante octubre.
El detalle no es menor: esos dólares no pasan automáticamente a manos del Tesoro. Si el Gobierno necesita usarlos para pagar deuda, tiene que comprárselos al Central. «El Banco Central compra, pero el Tesoro se lo tiene que comprar», resumió Bano en el streaming Mundo Dinero. Para eso, el Tesoro va a necesitar pesos, lo que le da mayor peso a las licitaciones en moneda local.
En otras palabras, el esquema no elimina el financiamiento en dólares sino que traslada el costo: en lugar de endeudarse directamente en moneda extranjera a tasas elevadas, el Tesoro saldría a buscar pesos en el mercado local para después comprarle divisas al BCRA.
El economista jefe de Grupo ST, Rodrigo Benítez, puso el foco en lo que esto implica para las tasas domésticas. «Si el Tesoro no consigue dólares vía mercado, vía bancos comerciales, vía organismos o vía préstamos bilaterales, se los va a tener que comprar al Central», sostuvo, y agregó que esa operación obliga a administrar con más cuidado el programa de financiamiento en pesos. Su conclusión fue directa: «eso te va a implicar no problemas de deuda, sino que te va a pedir una tasa real un poco más alta para el año que viene».
En ese contexto, la tasa TAMAR —referencia del mercado mayorista de pesos— gana relevancia como termómetro de la pulseada por la liquidez. Benítez anticipó presión estacional hacia diciembre y la posibilidad de tasas más altas durante el segundo trimestre de 2027, ya en clima electoral. Analistas como Damián Vlassich (IOL Inversiones) y Paula Bujía mencionaron instrumentos atados a esa tasa como cobertura ante el escenario.
La variable a seguir serán las próximas licitaciones de deuda en pesos: no alcanzará con renovar los vencimientos, sino que el mercado mirará si el Tesoro logra colocar de más, con qué instrumentos y a qué costo. De eso dependerá si la estrategia alcanza para sostener el Programa Financiero 2027 sin recalentar aún más las tasas en pesos.
Con información de Infobae.



