El crédito privado cayó dos meses seguidos pese al optimismo oficial
Caputo defendió el rumbo fiscal y cuestionó el contexto internacional, mientras agosto y septiembre mostraron caída en los préstamos en pesos al sector privado.
El ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a defender el ajuste fiscal del Gobierno y aseguró que, de haber mantenido el déficit heredado en el actual escenario internacional de tasas altas, el país habría necesitado tomar hasta 100.000 millones de dólares de deuda. El funcionario habló en el streaming Carajo y calificó de «shock externo» la suba de tasas globales y el aumento del petróleo, que según dijo impactaron sobre una economía con déficit energético.
Caputo sostuvo que las tasas internacionales están en niveles que recuerdan a los años 90: ubicó el rendimiento del bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años en 5,3% anual y el de 30 años en 5,7%. Con esas referencias, calculó que una colocación argentina de entre 30.000 y 35.000 millones de dólares anuales habría pagado una tasa de entre 14% y 15%, lo que representaría unos 5.000 millones de dólares anuales solo en intereses.
Mientras el ministro presenta el ordenamiento fiscal como un logro, el frente del crédito muestra señales menos auspiciosas. Según datos de la consultora Analytica, el financiamiento en pesos al sector privado cayó en agosto y en septiembre, dos meses consecutivos. La firma señaló que las tarjetas de crédito y los préstamos personales, los segmentos de mayor peso en el mercado, son los que todavía no logran despegar, mientras que los créditos hipotecarios y prendarios sí crecieron.
Entre los factores que frenan una recuperación más amplia, Analytica mencionó las tasas de interés altas en términos reales, una morosidad estabilizada en niveles elevados, el deterioro de la actividad económica y las condiciones del mercado laboral. La consultora anticipó que la caída podría frenarse, pero no espera un repunte fuerte, y advirtió que el Gobierno debería evitar las oscilaciones de tasas que se vieron durante 2025 para dar previsibilidad a bancos y tomadores de crédito.
Sebastián Menescaldi, director de Eco Go, señaló que las tasas muestran una baja hacia fin de año y ubicó el pico del problema crediticio en octubre y noviembre. Explicó que desde diciembre la mora total podría bajar por un efecto contable: los bancos deben dar de baja los créditos irrecuperables después de 390 días y sacarlos del balance, lo que reduce estadísticamente la morosidad. El vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, había afirmado esta semana que los datos oficiales ya marcan un punto de inflexión en la mora, a partir de las reestructuraciones impulsadas por las propias entidades financieras.
Una mirada más crítica aportó Hernán Letcher, director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), quien remarcó que la demanda de crédito no se reactivó más allá de los préstamos hipotecarios, un segmento que no tiene peso determinante en el total. Para Letcher, el Gobierno tiene dificultades para bajar la tasa de interés porque no logra reducir la inflación, y mientras persistan la inflación alta y la mora elevada no habrá tasas ni costos financieros atractivos para los tomadores de crédito.
El debate sobre el rumbo del financiamiento privado llega en un momento clave para el Gobierno, que necesita que el crédito se reactive de cara a la elección presidencial de 2027. Con información de Infobae.



