Dos decisiones del Gobierno tensan al máximo la relación con la CGT
La central obrera ve con alarma el recurso ante la Corte contra la conducción de Barrionuevo en UTHGRA y la salida de la subsecretaria de Trabajo Claudia Testa. El nuevo paro general se evalúa para después de la visita del Papa.
La relación entre el Gobierno y la CGT atraviesa un nuevo pico de tensión a partir de dos decisiones oficiales que, según fuentes de la central obrera, funcionan como señales de hostilidad hacia el sindicalismo.
La primera es la presentación de un recurso extraordinario ante la Corte Suprema para impedir la certificación de las autoridades de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA), el gremio que encabeza Luis Barrionuevo tras las elecciones sindicales de diciembre pasado. La apelación busca revertir un fallo de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo que había convalidado de manera provisoria esa conducción y ordenado a la Secretaría de Trabajo emitir el certificado correspondiente. El Ministerio de Capital Humano, a cargo de Sandra Pettovello, sostiene que la elección está judicializada y sin fallo firme.
Un alto directivo de la CGT calificó la medida como «una injerencia total del Poder Ejecutivo contra un gremio nacional» y advirtió que podría usarse como antecedente para desconocer fallos favorables a otros sindicatos.
La segunda decisión que generó malestar en la cúpula cegetista fue el alejamiento de la subsecretaria de Trabajo, Claudia Testa, una funcionaria con buen diálogo tanto con la dirigencia gremial como con el sector empresario. Mientras en el Gobierno hablan de una reestructuración interna en Capital Humano, en la CGT circula la versión de que Testa habría renunciado por diferencias de gestión vinculadas a presiones del secretario de Desregulación, Federico Sturzenegger. En su reemplazo asumió el abogado Mariano Sartoris, de confianza de Pettovello, mientras que Ramiro Cherñetz, con antecedentes en estudios jurídicos vinculados a la reforma laboral, pasó a conducir la Dirección de Asociaciones Sindicales.
Pese al enojo, la CGT no tiene previsto convocar de inmediato a un quinto paro general. El plan de lucha que lleva adelante junto a las dos CTA desde julio no incluyó medidas de fuerza, sino movilizaciones con participación acotada, y referentes del sector dialoguista reconocen que todavía no perciben el clima social necesario para garantizar el éxito de una huelga. Entre los motivos pesan el temor de las bases a perder el presentismo o directamente el empleo, y el cálculo político de cara a la interna del peronismo que definirá candidaturas para 2027.
De todos modos, en la central sindical ya empezó a evaluarse una fecha para un nuevo paro general: la segunda quincena de noviembre, una vez concluida la visita a la Argentina del Papa León XIV, de quien el sindicalismo espera gestos críticos hacia la política económica del Gobierno.
Desde el oficialismo, una fuente consultada aseguró que no habrá cambios de rumbo: «No se tienen que sentir amenazados, pero los sindicalistas piensan que son los dueños de la Secretaría de Trabajo».
Con información de Infobae.



