Cuánto pierde un trabajador formal al caer en la informalidad
Un informe privado midió el costo salarial de perder un empleo registrado: quienes pasan al cuentapropismo pierden en promedio 27,8% de sus ingresos reales.
Los datos del mercado de trabajo del segundo trimestre confirmaron una tendencia que preocupa a los especialistas: crece la desocupación, pero crece mucho más rápido la informalidad, en particular el cuentapropismo sin registrar. El Gobierno de Javier Milei sostiene que ese crecimiento del empleo informal es un signo positivo de dinamismo económico. Los números, sin embargo, muestran el costo concreto que pagan los trabajadores cuando salen del empleo en blanco.
Un informe de C-P Consultora, elaborado con ocho paneles de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec entre 2023 y 2025, midió cuánto varían los ingresos reales de una persona según el camino que recorre en el mercado laboral. La caída más fuerte se da entre quienes terminan como cuentapropistas: pierden en promedio 27,8% de sus ingresos reales. Quienes pasan de un empleo registrado a uno asalariado no registrado también pierden, un 13,9%, mientras que el traslado al sector público implica una merma del 5,4 por ciento.
En cambio, mantener un puesto asalariado privado registrado significó una mejora promedio del 2% en el ingreso real. Y el camino inverso —salir de la informalidad hacia un empleo formal— trae mejoras mucho más fuertes: quienes pasaron de cuentapropistas a un empleo privado registrado ganaron 34,3% más, y quienes salieron de un trabajo no registrado hacia uno formal mejoraron 31,6 por ciento.
«Lo que está creciendo es una forma de trabajo que es aún más precaria que la del asalariado informal», explicó Pablo Moldovan, de C-P Consultora. «Cuando tratás de imaginarte las tareas concretas de esa categoría te das cuenta que la situación es fulera: no tiene salario, no tiene jefe, no tiene lugar de trabajo, no tiene obra social, pero dice que trabajó algunas horas», agregó.
Desde una mirada distinta, Diego Piccardo, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, remarcó que la suba de la desocupación se explica porque más gente salió a buscar trabajo: se incorporaron 338.000 personas al mercado laboral y 265.000 consiguieron ocupación, por lo que la diferencia de 73.000 explica el aumento del desempleo. Pero el propio Piccardo advirtió que los empleos informales crecieron 348.000, por encima del total de puestos generados, lo que implica que el resto de las categorías ocupacionales se contrajo en unos 83.000 puestos. «El mercado de trabajo no está creando empleo; está recomponiendo su estructura hacia abajo», sostuvo.
La consultora LCG coincidió en el diagnóstico: el aumento de la población que sale a buscar trabajo, muy por encima del crecimiento vegetativo de la población en edad de trabajar, responde en gran medida a la necesidad de las familias de sumar un segundo o tercer ingreso ante el deterioro del poder adquisitivo, que empuja cada vez más hacia el monotributo y otras formas de trabajo informal.
Fuente: Infobae.



