Brecha salarial entre provincias: once distritos no llegan a cubrir la canasta básica
Un relevamiento sobre sueldos formales privados muestra diferencias de hasta 37,7 veces entre actividades de una misma provincia y salarios promedio por debajo de la CBT en once jurisdicciones.
Tener un empleo registrado no alcanza para garantizar un ingreso digno. Un relevamiento de salarios formales privados netos por actividad y provincia, con datos del Ministerio de Capital Humano a mayo de 2026, muestra que la distancia entre los trabajos que mejor y peor pagan dentro de un mismo distrito puede llegar a 37,7 veces.
El caso más extremo es Chubut: los servicios de espectáculos artísticos pagan en promedio $254.227 netos, mientras que la fabricación de productos farmacéuticos llega a $9.596.443, una diferencia de más de 9,3 millones de pesos. En CABA la brecha en pesos es la mayor del país: $15.205.272 entre la terminación de edificios ($485.986) y la extracción de minerales para abonos y químicos ($15.691.258), el sueldo más alto de toda la Argentina.
La fabricación de productos farmacéuticos es la actividad mejor paga en nueve provincias, entre ellas Catamarca, Chaco, Corrientes, Santa Cruz, Tierra del Fuego y Tucumán. En el otro extremo, los espectáculos artísticos aparecen como el rubro peor pago en Chubut, Corrientes, Neuquén y Santa Fe. En las provincias petroleras —Neuquén, Río Negro, La Pampa y Salta— los hidrocarburos encabezan la tabla, y en Mendoza, Formosa y Misiones lo hace el sector financiero. La brecha más corta del país se da en San Luis, de 8,4 veces entre la carpintería y las actividades de informática.
Al comparar el salario neto promedio de cada provincia con la Canasta Básica Total para una familia tipo —$1.498.741 en mayo—, once jurisdicciones quedan por debajo: Jujuy, Catamarca, Mendoza, Entre Ríos, Formosa, Chaco, Corrientes, La Rioja, Misiones, Tucumán y Santiago del Estero, que ocupa el último lugar con $1.143.379. En el otro extremo, Neuquén promedia $3.398.501, más del doble de la CBT.
Para el economista Raúl Mercau, la explicación central está en la diversidad productiva de cada provincia, aunque advirtió sobre el contexto actual: «Atravesamos una etapa de fuerte restricción en los niveles de actividad económica, particularmente en los tres sectores que históricamente más puestos de trabajo generan: la industria, el comercio y la construcción», señaló, y vinculó la contracción de esos rubros con el deterioro de la estructura salarial. También apuntó que la informalidad presiona los sueldos formales a la baja al reducir el costo de oportunidad de dejar el trabajo en negro.
José Vargas, director de Evaluecon, coincidió en que la estructura productiva explica buena parte de la brecha, pero sumó un factor: «Los convenios colectivos y la presencia sindical son clave y fundamental en el nivel salarial de cada sector», además de advertir que «tener un empleo registrado no garantiza, por sí solo, que los ingresos laborales sean suficientes para sostener un hogar», en un escenario de pérdida sostenida de poder adquisitivo.
Aldo Abram, de la Fundación Libertad y Progreso, ofreció una lectura distinta y atribuyó los salarios bajos a provincias que, según dijo, fueron «administradas como feudos» y dependen de la coparticipación en lugar de generar producción propia.
Los números confirman un dato de fondo: en un país con alta informalidad y actividad económica contraída, el salario formal dejó de ser garantía de cubrir las necesidades básicas de un hogar en gran parte del territorio. Con información de Infobae.



