Wall Street se desploma, el riesgo país supera los 900 puntos y el Gobierno pide más ajuste
Una fuerte caída en los mercados de Estados Unidos golpeó a los activos argentinos. En el Gobierno insisten en que la respuesta es profundizar la ortodoxia fiscal, sin margen para otra cosa.
Una jornada de fuertes caídas en Wall Street se trasladó este jueves a los activos y bonos argentinos. Acciones de empresas locales que cotizan en Estados Unidos perdieron hasta 13,2% de su valor y el riesgo país subió 66 puntos básicos hasta superar los 900 puntos. Desde el Gobierno atribuyeron el derrumbe al contexto internacional y volvieron a reclamar más disciplina fiscal como única respuesta posible.
«Obviamente es contexto internacional. A mí no me sorprende. El mayor riesgo es el contexto internacional; por eso hay que mantenerse más ortodoxo que nunca», afirmó una fuente del Gobierno a Infobae. La misma fuente agregó: «Estamos demasiado confiados en la resiliencia. En ese contexto el único escudo posible es mantenerse más ortodoxo que nunca».
El discurso oficial pone el eje exclusivamente en el escenario externo, aunque la dependencia argentina del humor de los mercados internacionales y de un financiamiento que hoy no está disponible es, en sí misma, una muestra de la fragilidad de la economía local frente a cualquier sacudida de Wall Street.
La presión llegó desde el Nasdaq Composite, que llegó a perder más de 4% durante la rueda por la fuerte baja de empresas de semiconductores, inteligencia artificial y centros de datos. Sobre el cierre, el índice retrocedía 3,9% y se ubicaba en 24.598 puntos. El Dow Jones caía 2,1% y el S&P 500, 2,7%. La ola de ventas borró las ganancias de la jornada previa, que había estado impulsada por la amplia victoria demócrata en las elecciones legislativas de Estados Unidos.
El golpe repercutió de lleno en los papeles argentinos. Mercado Libre se derrumbó 13,2%, la mayor caída entre las acciones locales. También retrocedieron Transportadora de Gas del Sur, 5,2%, y Banco Supervielle, 5,1%. El riesgo país, que mide la percepción de los mercados sobre la capacidad de pago de la deuda argentina, saltó 66 puntos básicos y quedó por encima de los 900 puntos, un nivel que sigue reflejando la desconfianza de los inversores pese al discurso oficial de estabilidad.
El ministro de Economía, Luis Caputo, había hablado un día antes, el miércoles, en un evento de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, sobre la derrota republicana en las elecciones legislativas estadounidenses. «Yo creo que para la Argentina no cambia. Era lo esperado, quizás no por tanto. No va a cambiar la relación», sostuvo.
En esa misma exposición, el ministro volvió a descartar cualquier salida fiscal expansiva de cara a las elecciones del año próximo, conocida como «plan platita». «Si tenemos un déficit de dos puntos, implica que vamos a tener que salir a buscar financiamiento por USD 14.000 millones. ¿Podemos? No», planteó. La afirmación expone el núcleo del problema: el Gobierno reconoce que no tiene margen para conseguir dólares frescos en los mercados, lo que deja a la economía argentina con escaso colchón ante shocks externos como el de esta semana.
Caputo también defendió la continuidad del ajuste más allá de las presiones políticas. «Cuando estás en la silla eléctrica del presidente, mantener esa convicción» es lo difícil, dijo, y cuestionó a los economistas que, según su descripción, «inmediatamente flaquean» y proponen «volver a las andadas» ante las dificultades. La definición llega en medio de un escenario donde la ortodoxia fiscal convive con un riesgo país que no logra perforar el piso de los 900 puntos y con una economía expuesta de lleno a cualquier sobresalto en Wall Street.
Con información de Infobae.



